Brutalidad: una conversación con la IA


Una dinámica nueva en nuestras formas de pensar y buscar información es la que ha surgido gracias a la disponibilidad de la inteligencia artificial. Escuchando un podcast (que recomiendo vehementemente: The Rest is History, con Tom Holland y Dominic Sandbrook) sobre la Primera Guerra Mundial, en el que se mencionaban algunas de la barbaridades cometidas en los diferentes frentes, me dio por pensar si acaso hay o había algo específicamente brutal en algunos de los estados o pueblos participantes; si los ingleses son inherentemente más humanos que los alemanes o los rusos, o si todos, en un momento u otro, saben encontrar el camino a las formas más espantosas de lo inhumano, o anti-humano. Con esto en mente, pensé en qué se necesitaría para hacer una historia de la brutalidad en Occidente. No le di muchas vueltas y no elaboré muchos criterios, solo conversé con este dispositivo que, aunque carece de profundidad, puede ordenar rápidamente algunas referencias. Este es el resultado.

Supongamos que quiero hacer una historia de la brutalidad de los países desarrollados occidentales. Necesito datos: a) sobre castigos LEGALES con crueldad innecesaria, desde castigos físicos en las escuelas civiles y militares hasta castigos sobre la población civil, b) sobre acciones espontáneas de la población civil sobre grupos o individuos no procesados legalmente, c) sobre la aceptación de estas acciones por parte de la población general, d) sobre su duración en el tiempo. El tiempo de duración y aceptación es más importante que el numero puntual de víctimas (en tiempo de guerra, por ejemplo). Hay que discriminar la conducta sobre poblaciones coloniales o grupos internos discriminados (como los judíos) de las conductas aplicadas universalmente (castigo en las escuelas). Deben aparecer referencias al comportamiento de las potencias en sus colonias y hacia grupos internos, cosas como el antisemitismo ruso previo al nazismo, los linchamientos en cualquiera de estos países, crueldad de los métodos (con más o menos dolor), crueldad en los sistemas educativos, etc. Necesito referencias y bibliografía.

a) Castigos Legales y Crueldad Institucional

  • Sistemas Educativos y Militares: Hasta mediados del s. XX, el castigo físico (corporal punishment) era pilar pedagógico. En Reino Unido, el uso de la vara (caning) fue legal en escuelas del estado hasta 1986 (y en privadas hasta 2003). En el ámbito militar, el "correr baquetas" (running the gauntlet) en Prusia y EE. UU. buscaba la humillación total antes de la muerte o desmayo.
  • Justicia Penal: El uso del panóptico y el aislamiento sensorial (Sistema Filadelfia en EE. UU.) se diseñó como una "mejora" frente a la tortura física, pero causaba colapsos mentales masivos.
  • Población Civil: El uso de la guillotina en Francia fue legal hasta 1977. La ejecución pública en EE. UU. (como el caso de Rainey Bethea en 1936) se trataba como un espectáculo festivo.

b) Acciones Espontáneas (Violencia Extrajudicial)

  • Linchamientos en EE. UU.: Entre 1882 y 1968, se registraron casi 5,000 linchamientos documentados. No eran actos "ocultos", sino eventos sociales anunciados en periódicos donde se vendían fragmentos de los cuerpos como souvenirs.
  • Pogromos en Europa del Este: En el Imperio Ruso (1881-1921), las "Centurias Negras" realizaban matanzas espontáneas de judíos con la aquiescencia de la policía, basándose en el mito del "libelo de sangre".

c) Aceptación y "Normalidad" Social

  • Zoológicos Humanos: En las Exposiciones Universales de París (1889) o Bruselas (1958), familias europeas pagaban para ver a personas de las colonias (Congo, Filipinas) en recintos vallados. La población lo veía como una actividad educativa/científica.
  • Eugenesia: En EE. UU. y países nórdicos (Suecia), la esterilización forzada de "indeseables" o personas con discapacidad fue aceptada y legal hasta los años 70, vista como un bien para la salud pública.

d) Duración y Legado en Colonias

  • Congo Belga: Bajo Leopoldo II, la mutilación (corte de manos) por no cumplir cuotas de caucho duró décadas. No era una táctica de guerra, sino un método de administración económica diaria.
  • Argelia (Francia): El uso de la tortura sistemática (electrodos, ahogamiento) durante la guerra de independencia fue negado oficialmente, pero conocido y aceptado tácitamente por gran parte de la metrópoli como "necesidad de seguridad".

Bibliografía y Referencias Clave

  1. Michel Foucault – Vigilar y Castigar: Fundamental para entender cómo el castigo pasó del cuerpo del reo al control del alma (escuelas, cárceles, cuarteles).
  2. Sven Lindqvist – Exterminad a todos los salvajes: Analiza cómo la brutalidad colonial en África fue el laboratorio de las masacres que luego ocurrieron en suelo europeo (Holocausto).
  3. Orlando Patterson – Rituales de sangre: Detalla la aceptación social de la violencia contra la población afroamericana en EE. UU.
  4. Hannah Arendt – Los orígenes del totalitarismo: Explica la conexión entre el antisemitismo europeo y el imperialismo como precursores de la brutalidad del s. XX.
  5. Adam Hochschild – El fantasma del rey Leopoldo: Crónica de la crueldad sistemática en el Congo.

Dame información más detallada sobre castigos físicos en colegios en Europa (incluyendo España, Italia, irlanda, etc.)

 1. Reino Unido e Irlanda: El modelo de la "Vara" y la "Correa"

En las islas británicas, el castigo corporal se consideraba esencial para forjar el carácter.

  • Irlanda: Hasta su prohibición en 1982, el uso de la leather (una correa de cuero gruesa) era común en las escuelas gestionadas por órdenes religiosas (como los Christian Brothers). Los castigos se aplicaban en las palmas de las manos y eran una práctica diaria aceptada por la jerarquía católica y el Estado.
  • Reino Unido: El uso del cane (vara de ratán) fue legal en escuelas estatales hasta 1986 y se mantuvo en escuelas privadas de Inglaterra y Gales hasta finales de los 90 (2003 en el caso de las privadas de Irlanda del Norte). Era un ritual altamente formalizado que buscaba la humillación ante el grupo. 

 

2. España: Del "Palmetazo" a la prohibición democrática

En España, la violencia pedagógica estuvo profundamente ligada al autoritarismo y la influencia religiosa.

  • Métodos comunes: Se utilizaba la palmeta (un instrumento de madera o cuero para golpear la mano), la regla, o golpes directos. También eran habituales los castigos posturales, como obligar al alumno a permanecer de rodillas (a veces sobre granos de arroz) con los brazos en cruz o sosteniendo libros pesados.
  • Cronología: Aunque hubo intentos de limitarlo en la II República, la dictadura franquista reforzó el castigo físico como herramienta de "disciplina moral". No fue hasta la Constitución de 1978 y leyes educativas posteriores (como la LODE de 1985) que se prohibió explícitamente, aunque el derecho de corrección de los padres (que a veces se extendía a tutores) no se eliminó del Código Civil hasta 2007

 

3. Italia y Francia: Tradición y Resistencia

  • Italia: Fue uno de los países pioneros en la prohibición teórica. El castigo corporal fue prohibido en las escuelas primarias ya en 1928, aunque en la práctica y bajo el régimen fascista, la disciplina severa siguió siendo la norma. En el ámbito doméstico y en algunas instituciones, la aceptación social de los "golpes correctivos" persistió durante décadas.
  • Francia: Aunque prohibido formalmente en las escuelas desde el siglo XIX (leyes de 1881-1887), la "bofetada" (gifle) y los azotes (fessée) en el entorno familiar y escolar informal fueron objeto de un intenso debate nacional. Francia no prohibió por ley todo tipo de castigo corporal (incluido el doméstico) hasta 2019, tras ser amonestada por el Consejo de Europa.

 4. Resumen de métodos y aceptación social

País

Método Predominante

Prohibición Escolar (aprox.)

Contexto de Aceptación

Reino Unido

Vara de ratán (cane)

1986 (estatales)

Considerado necesario para la "formación del carácter".

Irlanda

Correa de cuero (leather)

1982

Vinculado a la disciplina estricta de órdenes religiosas.

España

Palmeta, regla, posturas

1985

Herramienta de control moral y político (nacionalcatolicismo).

Francia

Bofetadas, azotes

1881 (formalmente)

Debate cultural persistente sobre la "autoridad" hasta 2019.

Bibliografía Recomendada

  • Foucault, M. (1975). Vigilar y Castigar: Analiza la evolución de las técnicas de castigo y cómo la escuela se convirtió en un espacio de "doma" de los cuerpos.
  • Cunningham, H. (2005). The Invention of Childhood: Sobre cómo cambió la percepción de los derechos del niño en Europa.
  • González-Agàpito, J. (2002). A la recerca de la pedagogia perduda: Para el contexto específico de la represión y el castigo en la escuela española del s. XX.

 

Ranking de Brutalidad Institucional Escolar (Europa)

1. Reino Unido (El sistema más "ritualizado")

Es el número uno debido a que la tortura física estaba estandarizada por el Estado mediante reglamentos específicos.

  • Instrumento: El Cane (vara de ratán). Se sumergía en agua para que fuera más flexible y no se rompiera al impactar, maximizando el dolor sin dejar cicatrices permanentes inmediatas (aunque sí laceraciones).
  • Protocolo: Existía el "Libro de Castigos" donde se registraba el motivo, el número de golpes y el profesor presente. Se aplicaba en las nalgas (el alumno debía doblarse sobre el pupitre) o en las manos.
  • Duración: Legal en escuelas públicas hasta 1986. En las privadas, el derecho a golpear alumnos persistió hasta 1998 (Escocia), 1999 (Inglaterra/Gales) y 2003 (Irlanda del Norte).

2. Irlanda (El sistema más "arbitrario")

Ocupa el segundo lugar por la intensidad de la violencia en instituciones gestionadas por órdenes religiosas bajo supervisión estatal.

  • Instrumento: La Leather (o strap). Una correa de cuero grueso, a veces con capas cosidas para aumentar el peso.
  • Crueldad: A diferencia del Reino Unido, el castigo era menos "formal" y más frecuente. Los golpes en las palmas de las manos eran diarios y por faltas menores (como no saber una lección de memoria).
  • Duración: No se prohibió legalmente en las escuelas hasta 1982, a pesar de décadas de denuncias por parte de asociaciones de padres.

3. España (El sistema de "humillación postural")

Destaca por el uso de la crueldad física combinada con la tortura de posición.

  • Instrumentos: La palmeta (madera circular con mango) y el uso de la regla de madera o metal sobre los nudillos.
  • Crueldad: El castigo físico iba acompañado de humillación pública: orejas de burro, o el castigo de "el avión" (mantenerse de rodillas con los brazos en cruz cargando libros pesados durante horas). En internados y seminarios, la violencia era estructural para "doblegar la voluntad".
  • Duración: Aunque la ley de 1970 empezó a limitarlo, no fue erradicado de las aulas de forma efectiva y punible hasta 1985 (LODE).

4. Alemania (Tradición de "disciplina prusiana")

  • Instrumento: El Rohrstock (vara de caña).
  • Contexto: Se basaba en el concepto de Züchtigungsrecht (derecho de corrección) del profesor, considerado una extensión de la soberanía del Estado sobre el cuerpo del niño.
  • Duración: Los estados federados (Länder) fueron prohibiéndolo de forma escalonada; Baviera fue el último en hacerlo en 1980.

5. Francia (La bofetada como "derecho pedagógico")

  • Método: Golpes con la regla en los dedos y el uso de la fuerza física directa (bofetadas y tirones de orejas/pelo).
  • Contexto: Aunque una circular de 1887 prohibía las penas corporales, el sistema educativo francés mantuvo una zona gris legal donde los castigos "leves" eran aceptados como autoridad docente.
  • Duración: La prohibición total y explícita en el reglamento escolar interno no fue blindada judicialmente de forma absoluta hasta finales de los años 80 y principios de los 90.

brutalidad de los regimenes coloniales: longevidad de las leyes y crueldad de los castigos

Para analizar la brutalidad colonial occidental, el factor clave no es solo el acto violento, sino su codificación legal: la creación de leyes que despojaban al colonizado de su condición humana para justificar castigos que en la metrópoli ya eran ilegales.

A continuación, un análisis de la longevidad y crueldad de estos sistemas:

1. El Congo Belga (Estado Libre del Congo)

Es el ejemplo máximo de "brutalidad administrativa" con fines económicos.

Crueldad: El sistema de la mutilación (corte de manos y pies). Si una aldea no cumplía con la cuota de caucho, los destacamentos de la Force Publique debían presentar las manos cortadas de los trabajadores (o de sus hijos) como prueba de que no habían "desperdiciado" munición.

Longevidad: Este régimen de terror absoluto duró desde 1885 hasta 1908 bajo propiedad personal del rey Leopoldo II. Tras pasar a manos del Estado belga, el trabajo forzado y los castigos físicos (como la chicotte, un látigo de piel de hipopótamo) continuaron legalmente hasta la década de 1950.

2. El Imperio Británico: "Regulaciones de la Vara"

Los británicos exportaron su sistema de castigo escolar (caning) a las colonias, pero con una violencia multiplicada y racializada.

Crueldad: El uso de la fustigación pública. En la India y Kenia, se utilizaban látigos que desgarraban la piel. Durante la Rebelión del Mau Mau (1952-1960) en Kenia, se establecieron campos de detención legales donde la castración, las violaciones y los golpes mortales eran sistemáticos para "rehabilitar" a los rebeldes.

Longevidad: Las leyes que permitían castigos corporales en las colonias africanas y caribeñas sobrevivieron décadas a la prohibición en el Reino Unido. Por ejemplo, en Jamaica o Barbados, el castigo físico judicial derivado de leyes coloniales persistió hasta finales del s. XX y principios del XXI.

3. El Sistema Francés: El Code de l'Indigénat

Francia creó un sistema legal paralelo para sus colonias que institucionalizaba la desigualdad.

Crueldad: El Code permitía a los administradores coloniales imponer castigos físicos, trabajos forzados y multas colectivas sin juicio previo. Durante la Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962), la tortura (electricidad y ahogamiento) fue una herramienta de estado "legalizada" en la práctica mediante decretos de "poderes especiales".

Longevidad: El Code de l'Indigénat se aplicó desde 1881 hasta 1946 en la mayoría de las colonias africanas, y sus estructuras de control policial se mantuvieron hasta la independencia de Argelia en 1962.

4. Alemania: El laboratorio del Genocidio (Namibia)

Crueldad: Contra los pueblos Herero y Nama (1904-1908). Se emitieron órdenes de exterminio legales (Vernichtungsbefehl). Los que no eran fusilados eran llevados a campos de concentración (como Shark Island) donde morían por trabajos forzados y experimentos médicos.

Longevidad: Aunque el genocidio duró pocos años, las leyes raciales y los métodos de "higiene racial" aplicados allí fueron el precursor directo de las leyes de Núremberg del nazismo.

 

País

Método Predominante

Prohibición Escolar (aprox.)

Contexto de Aceptación

Reino Unido

Vara de ratán (cane)

1986 (estatales)

Considerado necesario para la "formación del carácter".

Irlanda

Correa de cuero (leather)

1982

Vinculado a la disciplina estricta de órdenes religiosas.

España

Palmeta, regla, posturas

1985

Herramienta de control moral y político (nacionalcatolicismo).

Francia

Bofetadas, azotes

1881 (formalmente)

Debate cultural persistente sobre la "autoridad" hasta 2019.

 

Bibliografía de Referencia

Sven Lindqvist: Exterminad a todos los salvajes (Analiza la conexión entre el colonialismo y el Holocausto).

Adam Hochschild: El fantasma del rey Leopoldo (Sobre el Congo).

Caroline Elkins: Imperial Reckoning (Sobre la brutalidad británica en Kenia).

Achille Mbembe: Necropolítica (Teoría sobre cómo el poder colonial decide quién vive y quién muere).

Homo philosophicus

Quiero defender la idea de que los seres humanos, por detrás de nuestras otras formas de lidiar con la realidad, somos esencialmente filósofos. Obviamente, no somos filósofos porque nos ocupemos regularmente en la investigación filosófica, sino porque la filosofía es nuestra disposición fundamental. Lo que ocurre es que esta disposición normalmente queda postergada, oculta y, tal vez, negada, por una diversidad de demandas vitales, psicológicas, sociales, etc., que nos imponen su urgencia.

La filosofía es una reacción de nuestra inteligencia motivada por el desconcierto que nos produce la realidad. Los griegos lo llamaban «asombro» (thauma). Ese asombro surge cuando no entendemos algo, cuando algo no encaja en nuestras expectativas. Esta reacción de la inteligencia tiende a producir una explicación de sentido común, un «relato» mítico o una teoría científica, que sirvan como «mapa» para convertir la situación desconcertante en situación familiar o conocida, de manera que en el futuro no sea necesario asombrarse ni desconcertarse, sino tan sólo «aprenderse el mapa», es decir, adaptarse. Adaptarse es aprender a moverse en ese orden, al que finalmente terminamos por considerar LA realidad, a secas. De ahí en adelante, los saberes relevantes son otros, los saberes adaptativos: la ciencia, la religión, las costumbres, las técnicas.

Pero de vez en cuando suceden cosas imprevistas en esa teoría, relato o mapa con que orientamos nuestra cotidianidad, y quedamos expuestos al misterio de lo que no está cartografiado. Esas anomalías son precisamente las que nos revelan que existe una Realidad, con mayúsculas, un espacio desconocido del que sólo ocupamos una pequeñísima parte -que hemos hecho confortable a fuerza de normas y tecnologías- y que suele colarse a veces por las grietas de nuestro precario habitáculo. Es lo que nos sucede ante las desgracias súbitas, ante un mal irremediable e inexplicable, y también ante lo sublime y lo que nos parece maravilloso, ya sea un paisaje, un acto generoso o el nacimiento de un hijo; acontecimientos que nos devuelven al asombro.

En consecuencia, somos filósofos porque nuestra esencia no está en pertenecer a esta escenografía que es el mundo; somos filósofos porque la ilusión de ese refugio no es lo bastante sólida como para impedir las irrupciones de la realidad. Y algunas veces también somos -más propiamente- filósofos porque tenemos la curiosidad de asomarnos por sus rendijas.




Leer es recordar

En algunos casos, si no se hacen las advertencias necesarias, el texto con el que alguien comunica lo que piensa acerca de algo parece implicar dos aserciones: 1- “Este es el problema” y, 2- “Esta es la solución”. Un autor cauto tratará de aportar los modificadores necesarios para que el lector entienda algo más preciso: 1- “Esta es mi visión del problema basándome en la información de que dispongo hasta ahora” y, 2- “Esta sería una posible (o la única, dependiendo justamente de lo completo que haya sido el planteamiento) solución”. La primera parte, el planteamiento, depende del conocimiento o la cultura (siempre mejorable) del autor; la segunda, de sus destrezas lógicas. El lector será entonces activo en el reconocimiento de “lagunas” o inexactitudes en el planteamiento, por una parte, y en la evaluación de las inferencias con las que se teje el camino a la “solución”, por otra. Acerca de estas destrezas hay mucho que decir, pues no se trata de cálculo mecánico sino de una capacidad de sopesar el grado en que las razones en juego sostienen la conclusión que se defiende, lo cual no significa en ningún modo abandonar las reglas de la lógica (como pretende cierto oscurantismo filosófico) sino desarrollar los matices que exigen un contexto de conocimiento limitado y un universo de conceptos “en construcción”.

En España se emplea popularmente una frase que encierra un problema filosófico interesante y asociado a lo que discuto aquí. En el curso de una conversación es frecuente que quien está presentando un asunto, o “explicando” algo, consulte a su interlocutor: “¿entiendes lo que te quiero decir?” La expresión es más compleja que un abrupto “¿me entiendes?” (donde se asume que el que debe entender es el otro) o que el mucho más cortés “¿me explico?” (donde el que habla se atribuye implícitamente la responsabilidad por cualquier falla en la comprensión). La muletilla española hace una distinción entre lo que se dice y lo que “se quiere decir”, haciendo ver el proceso de exposición como un esfuerzo por revelar lo segundo mediante intentos de expresión que giran en torno a ese núcleo de intuición o como se lo quiera llamar. Creo que a eso mismo se refiere la metáfora socrática de la mayéutica, el diálogo (lo que se dice) como un parto laborioso de la verdad (lo que se quiere decir). 

En cuanto a los conceptos, una forma simple de mostrar su relación con el problema de la lectura es recordar que salvo aquellos sobre los que reflexionamos específicamente, la mayoría de los conceptos que usamos espontáneamente conllevan sobreentendidos que pasamos por alto y que pueden convertirse en el origen de una insuficiencia, una inexactitud o una inferencia discutible para el lector crítico. Por ello, el texto ideal capaz de depositar sin pérdidas en la comprensión del lector aquello que “se quiere decir” necesitaría de parte del autor un control riguroso de cada concepto empleado, lo que sólo puede ocurrir en circunstancias muy especiales (por ejemplo, en un problema localizado en una disciplina científica con la mayoría de sus conceptos ya precisados). 

La lectura entonces no es sólo un acceso a lo que el autor piensa, sino sobre todo un acceso al tema o asunto sobre el que piensa, desde una perspectiva determinada. De allí que sea tan propia de la filosofía crítica la noción de “reconstrucción”, basada en la imagen del texto y las discusiones filosóficas como tramas incompletas y en alguna medida desordenadas. A la inversa, la lectura ingenua tiende al consumo y reproducción de fórmulas vacías o, mejor dicho, de fórmulas cuyo significado y lógica son superficiales. Toda labor auxiliar al acto primario de lectura (subrayados, esquematizaciones, resúmenes, comentarios, discusiones, etc.) acompaña un proceso que esencialmente es dinámico, como bien ilustran las palabras (más bien extremistas) de Sócrates: “El que piensa transmitir un arte, consignándolo en un libro, y el que cree a su vez tomarlo de éste, como si estos caracteres pudiesen darle alguna instrucción clara y  sólida, me parece un gran necio; y seguramente ignora el oráculo de Ammon, si piensa que un escrito pueda ser más que un medio de despertar reminiscencias en aquel que conoce ya el objeto de que en él se trata.” 



Humanidades. Un juego de buscar y encontrar.

Los animales tienen que ocupar la mayor parte de sus esfuerzos en la supervivencia: cazar, huir, buscar, migrar, luchar para aparearse, etc. La supervivencia solo está asegurada momentáneamente, por periodos breves: cuando se ha burlado al depredador, cuando se ha matado al búfalo, cuando se ha llegado a pastizales seguros. En esos momentos, el animal puede descansar (otra forma de contribuir a la supervivencia: ahorrar energía, reponer fuerzas). Su esencia consiste solamente en un modo particular de sobrevivir, una dotación física y una dieta adaptándose a un sistema ecológico.

Por el contrario, los seres humanos no se caracterizan por lo que hacen para sobrevivir, sino por lo que hacen en las pausas. Primero dedicaron los atardeceres a inventar ruedas y arados, artefactos útiles, hasta que se aburrieron y terminaron decorando los mangos de las hachas y pintando cosas en la pared de la cueva. Algún aguafiestas dirá que esas decoraciones y esas pinturas también eran herramientas de una tecnología mágica, pero esta explicación es probablemente la excusa que daba el pintor troglodita a sus compañeros menos imaginativos.

De la necesidad provienen, tal vez, el torno alfarero y la máquina de vapor, pero es el ocio el que nos ha dado todo lo demás. Es fácil intentar buscar la esencia humana en el animal que crea herramientas, pero lo difícil e interesante es tratar de entender al ser humano que sueña, al homo ludens, el ser que juega explorando su lugar en el mundo. Eso es lo que hacen las «humanidades».



Significados borrosos

Es notable que muchas expresiones que empleamos en el discurso cotidiano, aunque tienen sentido, no tienen un significado del todo claro. Y esta falta de claridad no supone un tropiezo en la comunicación, pues no se hace evidente a menos que alguien quiera indagar más allá del uso “superficial”. Decimos, por ejemplo, que alguien nos “cae bien” y nuestro interlocutor, normalmente, procesa esta información sin hacer objeciones, al menos sin hacer objeciones relativas al significado. Puede surgir una discusión respecto a la calidad de la persona, en la que el significado siga dándose por sentado: “no sé cómo puede caerte bien; a mí me cae muy mal”. Se trata de una metáfora, pero no de una metáfora literaria, con la que se buscaría inducir un haz de asociaciones posibles en la mente del receptor, sino de una metáfora que, forjada originalmente con la intención de dar cuenta de una “percepción borrosa”, ha quedado reducida a un uso mecánico antes de haber alcanzado la precisión de un concepto, es lo que se conoce como “metáfora muerta”.



La narración

La filosofía y la poesía son dos formas de atender a la realidad, en eso se parecen y es un parecido importante. Lo que pertenece a otra especie totalmente diferente de función del discurso es la narración, la ficción. El discurso filosófico, como el poético, no contiene temporalidad; ambos pretenden expresar algo que ven en una sola mirada, algo que puede presentarse en una sola figura; tan compleja (o incompleta) como se quiera, pero una y actual. Pero la narración no es la visión de algo, de uno o varios objetos, o de un mundo. La narración reproduce justamente lo que la filosofía y la poesía pueden tematizar pero no mostrar: el tiempo.

Y las cosas que se presentan en sucesión ya no se dejan reducir a un esquema. Una sucesión no es un conjunto de objetos, ni una estructura, ni un mundo. Una narración auténtica no se resume en una moraleja, pues en ese caso sería un ejemplo, una ilustración. El orden de la narración tiene su propia naturaleza, como el orden de la música tiene una naturaleza distinta a la de las artes plásticas. Si la poesía y la filosofía tienen que ver con la intención de conocer, la pregunta es a qué intención corresponde el instinto de narrar.


El instinto gregario y la discordia

Una de las paradojas del ser humano reside en la oposición entre su naturaleza social, que lo acerca a sus semejantes y lo induce a vivir en grupo, y la permanente inestabilidad en sus diferentes formas de asociación. Desde las familias hasta las organizaciones nacionales o internacionales, la discordia, con mayor o menor frecuencia, con mayor o menor gravedad, parece un defecto esencial de la especie. Dada la constancia de esta conflictividad a través de la historia, hay quienes han intentado explicarla señalando una supuesta agresividad esencial que nos impulsa trágicamente a malograr nuestros proyectos colectivos: el hombre es malo, desconfiado, egoísta, persigue la acumulación de poder instrumentalizando a sus semejantes, etc., y recaerá siempre en este lado oscuro de su ser sin importar los ideales que se plantee como compensación.

Esta explicación, además de pesimista, pasa por alto la otra cara de la moneda, es decir, no solo la mencionada naturaleza gregaria que nos acerca unos a otros, sino también el altruismo, la generosidad, la compasión y la voluntad y capacidad de comprendernos mutuamente; toda una serie de rasgos que igualmente se han manifestado una y otra vez a través de la historia. De hecho, durante siglos la humanidad ha ido reconociendo valores y principios que apuntan en el sentido de la convivencia, la cooperación, la paz y la solidaridad, y es notable el hecho de que, al menos desde el punto de vista de las ideas, este progreso hacia el consenso ha sido constante, y que las doctrinas que esporádicamente han surgido en oposición a esa tendencia (p. e., formas sistemáticas de racismo o nacionalismo) han resultado tarde o temprano excluidas o controladas.

Por lo tanto, la impresión que nos deja la historia no es la de un campo de batalla en el que sólo se despliega la “maldad esencial”, sino la de un aprendizaje arduo e incompleto que sigue persiguiendo, entre otras cosas, una convivencia armónica.




Comunicación, mensajes y diálogo

Hay una «teoría de la comunicación» que, inspirada en una analogía telefónica, se elabora en torno al acto de «transmitir un mensaje». Esa teoría ha sido posteriormente discutida o superada por otras, pero sigue siendo una referencia en muchos ámbitos, algo que justifica mencionar algunos de sus problemas.

Según dicha concepción, un emisor formula lo que quiere decir en términos de un código, que presupone que un receptor ya conoce, y lo presenta a través de un canal más o menos apto para ese propósito. La calidad del proceso puede verse afectada por lo que genéricamente se llama «ruido», factor que -siempre siguiendo la metáfora original- se entiende como una suerte de interferencia o distorsión.

El mensaje, idealmente, pretende decir algo acerca de su asunto, de su tema, es decir, se refiere esencialmente a la «cosa» y no al contexto de a comunicación. Se da por sentado que el emisor está en posesión del mensaje, lo domina de manera clara y completa y no pretende más que transferirlo sin equívocos, inexactitudes o lagunas. La comunicación habrá sido exitosa si el receptor se hace con ese contenido de manera exacta, lo incorpora a su acervo informativo y es capaz de reproducirlo en los mismos términos (es, decir, el proceso no cae en la situación del «teléfono roto»).

Este punto de vista ignora varias circunstancias:

1.    Con frecuencia el emisor, a sabiendas o no, entrega como mensaje algo que está «sin terminar», ya sea porque lo sostiene conscientemente como una opinión debatible o porque, en el fondo, toda proposición es debatible (sobre todo en ciertos espacios de deliberación y comunicación, como la política, la publicidad o el periodismo).

2.    A menudo el emisor tiene intenciones que no están expresadas en el propio mensaje: persuadir, manipular, lucirse ante el receptor, lucirse ante terceros, etc.

3.    El mensaje puede estar generado por motivos ajenos que el emisor desconoce; puede ser funcional a una ideología o puede ser manifestación de procesos inconscientes.

4.    El receptor (o receptores) recibe o «lee» muchas cosas del emisor, aparte del mensaje; algunas manifiestas (actitud, presencia, lenguaje, vínculos conocidos con otras personas, etc.); otras, más o menos presumibles o, directamente, imaginarias, desde los propósitos ocultos hasta la procedencia ideológica y los impulsos inconscientes mencionados.

En consecuencia, analizar la comunicación a partir de este esquema simple, induce a error o, por lo menos, a una simplificación excesiva que debilita la posibilidad de dar sentido al propio mensaje. Y esto ocurre porque todo lo que decimos, aunque esté bien argumentado, nunca es la última palabra, sino un ensayo.

Ello no quiere decir que debamos olvidarnos de la lógica, o de la estructura de los elementos código-canal, prescindiendo de la disposición analítica en favor de una actitud comprensiva y holística que disolviera todo en una interpretación arbitraria. De lo que se trata es de poner el análisis en el marco dialéctico que da sentido al propio acto de comunicación: presentamos un mensaje a un receptor en un espacio que nos incluye a ambos. Y en ese espacio común compartimos, además del código, las razones existenciales para comunicarnos, la necesidad de decirnos cosas, de informarnos, de escucharnos y de corregirnos o refutarnos.

De allí el error de entender la comunicación siempre de un modo unidireccional, como dirigida a un auditorio pasivo del que sólo se esperan señales de asentimiento (algo que ocurre cuando se transmiten instrucciones, por ejemplo). Si de verdad compartimos algo con quienes nos escuchan, necesitamos eso que desde la propia teoría que estamos comentando se entiende como feed-back (otra noción mecánica) y que tradicionalmente conocemos como diálogo.

 


Aforismos

Dios es un comediante actuando ante un público demasiado asustado como para reírse. Voltaire

El periodismo consiste en decir “Lord Jones ha muerto” a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo.  G. K. Chesterton

Los judíos son un pueblo admirable. Han dado al mundo dos líderes como Jesucristo y Karl Marx, pero han tenido la precaución de no seguir a ninguno de los dos. Peter Ustinov

Quizás haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones. Jorge Luis Borges

Nunca moriría por mis ideas, porque podría estar equivocado. Bertrand Russell

Lo primero es enseñar a distinguir el bien del mal. Todos somos moralistas; raramente físicos o botánicos. Samuel Johnson

Si piensas en términos de un año, siembra arroz. Si piensas en términos de diez años, planta árboles. Si piensas en términos de cien años, educa a las personas. Proverbio chino.

Las metáforas son un poderoso recurso para desautomatizar nuestro trato con la realidad. Una metáfora viva me permite ver con ojos nuevos lo que de alguna manera no veía porque se había vuelto demasiado familiar. Eduardo Piacenza

Siempre que piensas, crees o sabes, eres mucha otra gente; pero cuando sientes, no eres otro que tú mismo.  E.E. Cummings

A la gente no le interesa la escritura ni la pintura, sino la vida. La gente ha buscado siempre en el arte una corroboración ingeniosa de la vida. Francisco Umbral

Los católicos creen en un mundo ultraterreno, pero he notado que no se interesan en él. Conmigo ocurre lo contrario; me interesa y no creo. Jorge Luis Borges

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizante tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas. Sigmund Freud

Cuando aconsejas a alguien, debe parecer que le recuerdas algo que ha olvidado, no que le señalas algo que es incapaz de ver. Baltasar Gracián

El problema con muchos de nosotros es que en nuestra juventud creemos saberlo todo, es decir, no somos conscientes de la extensión y estructura de nuestra ignorancia. Thomas Pynchon

Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema. W. Churchill

El aprendiz comienza hallando los defectos, pero el maestro en todo encuentra algún mérito. G. F. W. Hegel

Las palabras bondadosas son breves y fáciles, pero su eco es infinito. Teresa de Calcuta

No leas para refutar y contradecir, ni para creer y dar por sentado, ni para hablar y hacer discursos, lee para ponderar y reflexionar. Francis Bacon

Hasta un cierto punto, el confiar en un atento examen del uso efectivo de las palabras es el mejor camino, y en realidad el único seguro, en filosofía. P. F. Strawson

La política moderna es la guerra civil por otros medios. Alasdair MacIntyre

Hoy día para no parecer ridículo es preciso serlo. Ramón de Mesonero Romanos

Tenemos dos oídos y una boca, para que la proporción entre oír y hablar sea esa misma. Epicteto

El único signo de superioridad que conozco es la bondad. Ludwig van Beethoven

Una sociedad es grande cuando sus ancianos plantan árboles a sabiendas de que no podrán disfrutar su sombra. Proverbio griego.

Hechos de fragilidad y error, perdonémonos nuestras tonterías. Esa debe ser la primera ley de nuestra naturaleza. Voltaire

Cualquiera que tenga el poder de hacerte creer idioteces, tiene el poder de hacerte cometer injusticias. Voltaire

A la mayoría de las personas prefiero darles la razón rápidamente antes que escucharlas. Montesquieu

La verdad raramente es pura, y nunca es simple. Oscar Wilde

Todo se torna un poco diferente cuando lo proclamamos en voz alta. H. Hesse

Una gran verdad es aquella cuyo opuesto también es una gran verdad. Thomas Mann.

Un hombre honesto es más valioso para la sociedad y ante los ojos de Dios que todos los rufianes coronados que han sido y serán. Thomas Paine

La verdadera medida de un hombre está en el modo en que trata a quienes no pueden reportarle ningún beneficio. Samuel Johnson

Cada uno de nosotros tiene el cielo y el infierno en su interior. Oscar Wilde

El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad. Albert Einstein

A tu alma no le importa cómo te ganas la vida. Neale Donald Walsch

Ten en cuenta lo que vayas a decir, no lo que pienses.  Publio Siro

El talento se forma en la quietud. El carácter se forma en el torrente del mundo. Goethe

La elocuencia, en su punto de mayor intensidad, deja poco espacio para la razón o la reflexión. Apuntar directamente a los deseos y las emociones cautiva la voluntad de los oyentes y somete su entendimiento. David Hume

Ante todo, no hay que doblegarse: hay que mantener la entereza y hacerlo todo con dedicación. Es posible vivir bien en este mundo con más o menos medios, cuidando las relaciones tanto de parentesco como de amistad. Y es invalorable agradecer la ayuda recibida. Ezra Heymann

El mayor mérito del espíritu crítico es que tiende a curar el fanatismo, y es completamente natural que en estos tiempos de fanatismo el espíritu crítico tienda a desaparecer. Gabriel Marcel

Muchas cosas que se hacen pasar por idealismo no son sino odio y sed de poder disfrazados. Bertrand Russell

Cuando los niños admiren a los grandes científicos como admiran a músicos o actores, la humanidad dará el salto a otro nivel.  Brian Green

El nivel último de la descomposición moral es cuando todo es ofensivo pero nadie se ofende. R. Brault

La ignorancia afirma o niega rotundamente, la ciencia duda. Voltaire

Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy. Jorge Luis Borges

Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover. Mark Twain

La democracia tiene que renacer una y otra vez en cada generación; la educación es su comadrona. John Dewey

Para no ser desgraciado hay que tratar las catástrofes como molestias, pero nunca las molestias como catástrofes. André Maurois

Nadie cotillea sobre las virtudes de los demás. Bertrand Russell.

Un demagogo es un político que propaga doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas. H.L.Mencken

Cuídate del hombre que te incita a una acción en la que él no corre ningún riesgo. Séneca

No es el juramento lo que nos hace creer al hombre, sino el hombre quien nos hace creer el juramento. Esquilo

Hay quienes mueren por un dogma, pero nadie muere por la conclusión de un razonamiento. J.H.Newman.

Las cosas pueden empeorar espontáneamente si no se hacen mejorar intencionalmente. Francis Bacon

Es siempre un error, en cualquier lugar y para cualquiera, creer en algo sin suficiente evidencia. W.K. Clifford

¿Qué cosas hacías en la infancia que convertían las horas en minutos? Ahí está la clave de todos nuestros esfuerzos en este mundo. Carl Jung

La vida es una serie de cambios espontáneos y naturales. No te resistas a ellos; eso solo genera dolor. Deja que la realidad sea realidad. Lao Tse

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una. Voltaire

Todos tenemos la tendencia a pensar que el mundo debe ajustarse a nuestros prejuicios. Bertrand Russell

El que presenta sus argumentos de manera ruidosa e imperativa prueba con ello que su razón es débil. Michel de Montaigne

No estar absolutamente seguro es un elemento esencial de la racionalidad. Bertrand Russell

En una sociedad justa las libertades de la ciudadanía igualitaria se dan por sentadas; no están sujetas al regateo político ni al cálculo de los intereses privados. John Rawls

No eches abajo una barrera antes de averiguar para qué fue puesta. G.K.Chesterton

La ciencia no sólo es compatible con la espiritualidad; es un modo profundo de espiritualidad.  Carl Sagan

¿Cómo esperar que la humanidad oiga consejos si ni siquiera oye advertencias? J. Swift.

La locura en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas, es la regla. Friedrich Nietzsche

Toda verdad pasa por tres fases: 1- Se la ridiculiza. 2- Se la niega violentamente. 3- Se la acepta como evidente. Arthur Schopenhauer

A menudo la verdad sufre más por la pasión de sus defensores que por los argumentos de sus oponentes. William Penn

Creo que Dios, cuando creó al hombre, sobreestimó sus capacidades. Oscar Wilde

En principio y en la práctica, la más rara de todas las cualidades humanas es la coherencia.  J. Bentham

El aspecto más triste del mundo actual es que la ciencia es más rápida acumulando conocimiento que la sociedad acumulando sabiduría. Isaac Asimov

La compasión es la capacidad de sentir lo que significa vivir en la piel de otro. Es saber que nunca realmente habrá paz y alegría para mí hasta que la haya para ti también. Frederick Buechner

Mi sentido de lo sagrado está vinculado a la esperanza de que algún día mis remotos descendientes vivirán en una civilización en la que básicamente el amor será la única ley. Richard Rorty

No debemos sujetar un barco con una sola ancla, ni una vida con una sola esperanza. Epicteto.

La estupidez es lo mismo que la maldad, si juzgas por los resultados. M. Atwood

La diferencia entre el periodismo y la literatura es que el periodismo es ilegible y la literatura no se lee. Oscar Wilde

Antes los libros los escribían literatos y los leía el público; ahora, los escribe el público y no los lee nadie. O. Wilde

La parte difícil de un debate no es defender nuestra opinión, sino conocerla. André Maurois

Es un signo de madurez redescubrir la seriedad con que jugábamos de niños. Friedrich Nietzsche

Deja la puerta abierta a lo desconocido, la puerta hacia la oscuridad. Es de donde vienen las cosas más importantes, es de dónde vienes tú, y es adonde irás. Rebecca Solnit

Todos tenemos selvas en nuestra mente. Selvas inexploradas, interminables. Cada uno de nosotros se pierde solo cada noche en esa selva. Ursula K. Le Guin

“Sé tú mismo” es el peor consejo que se puede dar a cierta gente. Thomas Lansing Masson

Resistimos la vorágine del conflicto histórico al apreciar la configuración articulada frente al todo indiferenciado, al acoger la escasa felicidad cotidiana y recordar a aquel dios que no está en el fuego ni en la tempestad, sino en la brisa suave que se levanta. Ezra Heymann

Cuanto más pequeño el corazón, más odio alberga. Victor Hugo

En lo fundamental, Dios no es más que un padre enfadado. Sigmund Freud

No hay razón para que el Bien no pueda triunfar sobre el Mal. Triunfar es cuestión de organización. Si existen los ángeles, espero que estén organizados como la Mafia. Kurt Vonnegut

Me niego a entrar en una batalla de inteligencia con un hombre desarmado. Oscar Wilde

El problema de hoy es que los jóvenes están demasiado ocupados enseñándonos cosas como para aprender algo ellos. E.Hoffner

El problema del mundo es que los estúpidos están seguros y los inteligentes están llenos de dudas. B. Russell

La inteligencia de una masa se calcula dividiendo la de su miembro más estúpido por el número total de individuos. E. Jardiel Poncela

Si no hubiera vivido en el País Vasco no me hubiera ocupado de algo tan estúpido como el nacionalismo. Fernando Savater

Con las piedras que con tan mala intención te lanzan tus críticos, bien podrías erigirte un monumento. Emmanuel Kant

La experiencia es una maestra brutal. Pero aprendes rápido. William Nicholson

La Biblia dice que ames a tus vecinos y también que ames a tus enemigos; tal vez porque se trata de la misma gente. G.K.Chesterton

El mayor logro al que puede aspirar la educación es la tolerancia. Hellen Keller

El hombre es generoso; renuncia a su felicidad con tal de que le dejen creer que la felicidad existe en algún otro sitio. Francisco Umbral

El gran enemigo de la verdad no es la mentira -deliberada, fabricada y deshonesta-, sino el mito -persistente, persuasivo y nada realista. J.F. Kennedy

Una mentira puede dar la vuelta al mundo mientras la verdad apenas se está poniendo los zapatos. Charles Spurgeon

La lealtad a opiniones petrificadas nunca ha roto una cadena ni ha liberado un alma humana. Mark Twain

Las opiniones que se sostienen con más pasión son las que están peor fundamentadas. Bertrand Russell

El autoconocimiento se logra conociendo a otras personas. Goethe

Nada pesa más que la compasión. Ni siquiera el propio dolor pesa tanto como el dolor que sentimos con alguien, por alguien, un dolor intensificado por la imaginación y prolongado por cien ecos. Milan Kundera

Reconocemos bien los efectos de nuestras acciones. Son las consecuencias de nuestra inacción lo que confundimos con el destino. R. Brault

El error es aceptable mientras somos jóvenes. Pero no es bueno llevárnoslo a la vejez. Goethe

Mueve más una mentira firme que una verdad pensativa. Francisco Umbral

El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad. Voltaire

Hay más sencillez en el hombre que come caviar por impulso que en el que come nueces por principio. G.K.Chesterton

Las muchedumbres no han tenido nunca sed de verdad. Se desvían ante las evidencias que les disgustan, prefiriendo divinizar el error si el error les seduce. El que sabe ilusionarlas se hace fácilmente su dueño; el que intenta desilusionarlas, es siempre su víctima. Gustave Le Bon

Las disputas se multiplican como si todo fuera dudoso, pero se tratan como si todo fuera seguro. David Hume.

Si las personas supieran lo que cada uno dice del otro, no habría cuatro amigos en el mundo. Blas Pascal

Los fanáticos son pintorescos. La humanidad prefiere ver gestos a escuchar razones. Friedrich Nietzsche

Un idealista es alguien que cree que porque la rosa huele mejor que la calabaza hará también mejor sopa. Bertrand Russell

Nada es signo más seguro de error que la aprobación de la multitud. David Hume

Qué rápido acuden a nosotros las razones para aprobar lo que nos gusta. Jane Austen

Los prejuicios casi nunca se superan debatiendo. Al no estar basados en la razón, no pueden ser destruidos por la Lógica. Tryon Edwards



Michael Sugrue

Hace poco tropecé con los vídeos de las clases del historiador y profesor de Harvard Michael Sugrue (1957-2024) y quedé impresionado con la claridad de sus exposiciones sobre historia de las ideas. Quiero compartir aquí una sesión dedicada a Kierkegaard:



Opinar, pensar, actuar

Las opiniones de los miembros de ese colectivo llamado «opinión pública» suelen no estar muy elaboradas, aunque sus defensores adhieran a ellas con firmeza. 

Una opinión, en su fase más primitiva, puede no pasar de ser una simple proposición (un enunciado que puede ser verdadero o falso) acerca de hechos o valores: se está a favor o en contra de algo (pena de muerte, aborto, toros, un proyecto de ley, etc.) o se cree que las cosas son o no son de cierto modo (el coronavirus no existe, el político X es deshonesto, hay que esperar dos horas para bañarse después de comer, etc.) 

En relación con el sujeto que emite una opinión particular pueden destacarse entonces dos aspectos: la calidad de su argumentación y el grado de su adhesión a dicha opinión. 

Por calidad de argumentación me refiero a la disposición o capacidad que tiene el sujeto para ofrecer razones aceptables (es decir, verdaderas, relevantes y suficientes) en favor de lo que opina. 

La adhesión puede referirse a dos cosas: 

    1) a la disposición que tiene el sujeto para actuar de acuerdo con esa opinión, o  

    2) a su mayor o menor resistencia a cambiarla.

Es interesante notar que no hay una proporción directa entre calidad de argumentación y grado de convicción, no sólo porque evidentemente el mundo está lleno de palurdos dispuestos a matar por ideas que no entienden, sino también porque un alto grado de «argumentatividad» a veces debilita la adhesión, pues la exploración concienzuda del tema  revela que las cosas son menos claras de lo que parecían y afecta la imagen o carisma del orador, a quien la mayoría percibirá como inseguro, sin apreciar el mérito de su disposición analítica.

El proceso puede verse como sigue. En una primera fase, ingenua, hay una ilusión de claridad y hay convicción. En una segunda fase, crítica, surgen la confusión, la duda y la necesidad de reexaminar el problema. Finalmente (si hay suerte), se alcanza una nueva claridad en la que lo que parecía simple se ha representado con un mayor grado complejidad. Esta tercera fase, si se piensa bien, es una suerte de segunda ingenuidad y podrá, eventualmente, ser puesta en duda, sometida a crítica y dar lugar a un nuevo proceso. Esta es a grandes rasgos la forma del proceso racional y del pensamiento filosófico en su vertiente no especulativa.

Por tanto, nuestro punto de partida para la acción siempre es relativamente ingenuo comparado con el que pueda alcanzarse después de una nueva reflexión. Como el proceso es lógicamente infinito, nadie espera a alcanzar una posición definitiva para empezar a actuar. 

Es por ello que las «opiniones», que tanto proliferan en el mundo de las redes e Internet, deben tomarse con más o menos seriedad dependiendo de la cantidad, relevancia y certidumbre de las razones que se aportan para apoyarlas y, sobre todo, de que se usen o no como fundamentos para la acción. Cuando estas razones faltan, o son débiles, lo mejor que podemos hacer con esos puntos de vista, si el contexto lo justifica, es tomarlos como indicios probables y hacer la crítica necesaria para intentar averiguar ese grado de probabilidad (explorando las razones a favor y en contra). Estas palabras de Popper en relación con la ciencia resumen bien la idea general:

«La base empírica de la ciencia objetiva no tiene, por consiguiente, nada de «absoluto». La ciencia no descansa en una sólida roca. La estructura audaz de sus teorías se levanta, como si dijéramos, encima de un pantano. Es como un edificio construido sobre pilotes. Los pilotes son hincados desde arriba en el pantano, pero no en una base natural o «dada»; y si no hincamos los pilotes más profundamente no es porque hayamos alcanzado suelo firme. Simplemente paramos cuando nos satisface la firmeza de los pilotes, que es suficiente para soportar la estructura, al menos por el momento.»




Teoría de las teorías de la conspiración

Las teorías de la conspiración, que proliferan a través de colectivos más o menos organizados, tienen una variedad de efectos perniciosos, por ejemplo, minando la confianza de la gente en las autoridades científicas o impulsando movimientos políticos bastante peligrosos, como los de los negacionistas del cambio climático o los grupos antivacunas. Me interesa hacer una crítica que puede ilustrar un poco la importancia y la utilidad de la Lógica (desde luego, mi análisis puede aceptarse, objetarse, o directamente rechazarse).

En términos simples, una conspiración es un acuerdo entre un grupo de personas para engañar a otro grupo de personas. El engaño se sostendrá mientras los engañados permanezcan en la ignorancia de lo que realmente ocurre y, para ello, es esencial que, 1) los engañados no lleguen a darse cuenta (o no sean desengañados por terceros), y 2) que los conspiradores mantengan el secreto y no cometan errores que permitan una “filtración”

El tiempo que dura un secreto y el tiempo que se puede vivir engañado o ignorante de ese secreto son inversamente proporcionales a dos factores: el número de engañados y el número de conspiradores -dos que conspiran contra cuatro tienen más probabilidades de que la cosa dure que veinte que intentan engañar a mil. Es por ello que algunas de estas teorías son, directamente, demenciales, como la que denuncian los terraplanistas o la de quienes niegan la llegada del hombre a la Luna en 1969. No hace falta confiar en la honestidad del gobierno americano o de la NASA; es sencillamente inverosímil que miles de personas participen de una farsa colosal y nunca se sepa nada en casi 60 años. Nunca apareció un astronauta arrepentido, o una vecina de Houston a la que se lo contara la esposa de un controlador del lanzamiento. Del terraplanismo no hace falta hablar, pero hay gran cantidad de casos que podrían tratarse críticamente de manera parecida.

Lo anterior no niega que en las “altas esferas”, o en todas las esferas, no haya gente capaz de conspirar, mentir, robar o aprovecharse de la desgracia ajena; lo que se niega es que una reunión de canallas pueda orquestar una impostura universal, borgiana. Tampoco se niega que pueda haber conspiraciones menores o acuerdos secretos para beneficiarse de un público incauto -de hecho, un vasto público incauto es el santo grial de muchos negocios. Pero estas son las conspiraciones usuales, de duración limitada y siempre expuestas, por ejemplo, a los escrúpulos o indiscreciones de los conjurados, a la suspicacia de las víctimas o a la sagacidad de un periodista honrado. Las otras son sólo mitologías promovidas por el aislamiento y el tedio de gente que pasa demasiado tiempo en la red.  

 


Brutalidad: una conversación con la IA

Una dinámica nueva en nuestras formas de pensar y buscar información es la que ha surgido gracias a la disponibilidad de la inteligencia art...