Textos sobre argumentación


Compromiso flexible con las propias creencias: "El tipo de equilibrio que se requiere de un participante en una discusión crítica implica no sólo cuestionar críticamente los argumentos del oponente, sino también ser capaz de considerar objeciones a sus propios argumentos suspendiendo temporalmente sus compromisos. La duda crítica requiere la suspensión temporal de nuestra actitud proactiva con el propio punto de vista." (Walton D., Ad Hominem Arguments, 1998, pág. 231)

Argumentación y conocimiento: "Cuando A argumenta con B, no pretende aumentar el acervo de información de su antagonista, sino desengañarlo de un error; no quiere hacer una contribución al repertorio de hechos y datos de B, sino reformar una creencia o modificar una actitud que B ya tiene. La argumentación, en suma, no es una empresa de instrucción, sino de corrección. Su propósito no es extender el conocimiento, sino reformarlo y purificarlo." (Ehninger, "Argument as Method: its Nature, its Limitations and its Uses", 1970, pág. 101)

Características del diálogo: "En otro trabajo hemos identificado ocho características que, según sugeríamos, serían reconocidas por teóricos y practicantes del diálogo. El diálogo se caracteriza por: 1) una inmediatez de presencia en la cual los participantes están a disposición uno del otro aquí y ahora. 2) Una autenticidad que presupone honestidad y consideración por parte de todos los participantes. 3) Un reconocimiento de la “otredad extraña”, que implica respeto por el otro y que hace que incluso los “otros familiares” puedan sorprendernos. 4) Una vulnerabilidad que permite que todos los participantes puedan cambiar. 5) Una preocupación por el otro y por nuestras relaciones que da lugar a una orientación colaboradora hacia el otro. 6) Una mutualidad en la cual los participantes son interdependientes en los actos de construirse a sí mismos y al otro, así como a su conversación. 7) Un flujo temporal que presupone continuidad histórica y sumerge a los participantes en un proceso dialógico. 8) Un elemento de sorpresa, o lo que llamamos “consecuencias emergentes no anticipadas”".  (Cissna & Anderson, “Dialogic Rhetoric, Coauthorship, and Moments of Meeting“, 2008, págs. 42-43)

Lake y las relaciones entre ritual y argumentación: “[ambos] son, hablando en general, actos retóricos que invitan al asentimiento. (…) estos dos impulsos simbólicos se funden en el fenómeno de la persona, esto es, el actor implícito que argumenta en favor de un aserto y actualiza un rol, mediante el cual invita a la audiencia a ‘ser como yo soy’ (…) La presencia de personas significa que todos los argumentos invitan a asentir simultáneamente en dos niveles: discursivamente (con respecto a sus asertos, usualmente explícitos) y presentacionalmente (con respecto a sus personas, usualmente implícitas). ” (Lake, “Argumentation Theory and the rhetoric of assent”, 1990, pág. 70)
Acerca de los límites de la argumentación. “Una clara medida de la competencia argumentativa de alguien es su habilidad de reconocer cuándo argumentar y cuándo permanecer en silencio” (Hollihan & Baaske, “Arguments and Arguing: The Products and Process of Human Decision Making”, 2005 , pág. 28)


Charles Willard 

“Argumentar” es comunicar. Los “argumentos” son conversaciones en las cuales la oposición está presente. Por tanto, el argumento es una forma de comunicación. Asumiendo que la especie tiene alguna de las características del género, y asumiendo que tampoco está exenta de las restricciones del género, prefiero pensar que una teoría de la comunicación (y la tradición de investigación que ha generado) es el fundamento de hecho de la teoría de la argumentación. La idea de argumento se torna más coherente si se asimila en una teoría de la comunicación. (Willard, A theory of argumentation, 1989, pág. 12)
 
El mejor lugar para definir qué es un argumento es una teoría de la comunicación que conjunte explicaciones de procesos cognitivos (interpretación e inferencia), procesos sociales (interacción y prácticas comunes), y las similitudes, diferencias y relaciones entre prácticas de comunicación (producción de mensajes y adaptación de auditorios). Los académicos de la comunicación han rotulado esta teoría como “constructivismo”. En su base epistémica hay presupuestos del tipo Weltanschauungen (Kuhn, 1970; Toulmin, 1972; Hanson, 1958). Su contenido sustantivo representa una fusión de (y una expansión sobre) la teoría de los constructos personales (TCP) y el interaccionismo simbólico de la escuela de Chicago (ISC). El elemento de enlace es una representación de la comunicación.
Puesto en este contexto teórico, el argumento refiere a un paquete de fenómenos empíricos que difieren de la predicación en serie. Los argumentos son sucesos cuya naturaleza es alterada al ser abstraídos del contexto. Ocurren en, son afectados por, y se pretende que afecten situaciones. Están tipificados por la comunicación intencional: los argumentadores quieren decir y son considerados por otros como queriendo decir cosas particulares, no sólo lo que sus expresiones puedan significar. (Willard, A theory of argumentation, 1989, pág. 15)
Un sentido básico del término ‘campo’ especifica un grupo de gente que comparte creencias sustantivas particulares (…). Un campo de argumentación es un agregado sociológico en el que la gente entra porque encuentra atractivo (por las razones que sea) hacerlo. Explicar la cohesión de un grupo equivale así a explicar estas atracciones, es decir, explicar por qué decide cierta gente entrar en ciertos campos. (Willard, Argumentation and the Social Grounds of Knowledge, 1983, pág. 89)
El cemento que mantiene cada campo en una pieza debe ser, por tanto, la fe o la confianza que los actores tienen en los criterios de juicio y de verdad, así como en los expertos de cada campo, la idea intuitiva es que los campos son creados y sostenidos por medios esencialmente retóricos y que –en sentido estricto- las otras cosas que queremos decir acerca de las actividades del campo deben encajar con estas raíces retóricas. (Willard, 1983, pág. 89)
Describir un campo de argumentación es, en gran medida, describir las cosas que los actores dan por sentadas, sus verdades evidentes. (Willard, 1983, pág. 91)