sábado, 29 de octubre de 2016

Más aforismos


Nuestro sentido de la realidad depende totalmente de nuestra capacidad de atender a otros puntos de vista.

Hay discursos cuya verdadera finalidad es la satisfacción psicológica del que lo enuncia.
 
El balance perfecto de la miseria política se da cuando la derecha no cree en la justicia y la izquierda no cree en la ley.

El nacionalismo demanda un privilegio arbitrario que se opone al principio de solidaridad entre las personas.

Las emociones son básicas y tienden a conservar al individuo. Los sentimientos, más complejos, sirven para conservar al grupo.

El "pueblo" no es sabio; una masa sólo puede expresarse coreando estribillos.

El volumen de cada ocupante representa el 0,7% del volumen del coche. Esto aclara cualquier duda sobre nuestra inteligencia tecnológica.

La existencia de Dios no sería argumento para obedecerle. La razón nos hace potencialmente insumisos.

En democracia la ley es y se percibe como garantía de convivencia. En las pseudo-democracias, en cambio, se la considera instrumento de un poder ajeno.

Tres pasos en la labor del demagogo: 1) Reunir un grupo de ignorantes, 2) Atribuirles virtudes imaginarias, 3) Proponerles un enemigo.

Las viejas tradiciones tienen una tendencia natural a extinguirse. Sólo las reanima el ataque de los necios.

Nada nos expone tanto a lo falso como lo habitual, lo tradicional o lo popular.

Las emociones no prueban absolutamente nada respecto a los hechos que las ocasionan.

Nuestro mundo es una interpretación compartida y corregible. Una interpretación individual y cerrada equivale a la locura.

Hay discusiones en las que lo único inteligible es el odio.

Los románticos inventaron el "pueblo", pero evidentemente no creían en él, sólo jugaban con una idea.

En contra de lo que quieren hacer creer los demagogos, un agregado de individuos ignorantes no produce un colectivo sabio.

En la organización de los estados, lo único más peligroso que los políticos es la noción de "pueblo".

Paradójicamente, para que un discurso sea radical es necesario que sea superficial.

En un país polarizado, es raro que unos tengan razón y otros no. Lo más probable es que estén todos dominados por el odio y la insensatez.

Consultar a las masas en asuntos delicados no es democracia, es nihilismo.

Humanismo: pensar el mundo y las personas como fines y no como medios.

La verdad debe buscarse. La mentira, en cambio, nos busca a 
nosotros.

Primero observamos, luego interpretamos y, por fin, razonamos. Tres momentos en que podemos equivocarnos.

Lo que nos constituye como seres humanos son los tres valores no ligados a lo material: verdad, bondad y belleza.

Hemos ido formando nuestras opiniones de modo casual a través de los años. Es natural que estemos llenos de contradicciones.

El odio es un mecanismo animal que nos protege negando al otro. El amor, en cambio, nos expone, pero nos convierte en seres humanos.

Máxima para la tolerancia: Mi sensibilidad no es la medida de todas las cosas. 

El que necesita odiar, siempre encontrará motivos y enemigos.